Archivo mensual: mayo 2014

Matrioska

Si es que no se me puede dejar solo, que luego abro los álbumes por las fotos menos recomendables y busco entre las cajas cosas que no sabía que podía encontrar. Y eso que estaba intentando ordenar la habitación. He tirado muchas cosas, no creas; los cubos de rubik, el muñeco del enano y la cosa esa que salta a la que se le ha borrado la cara feliz. La figura del Gato Félix y la bola hecha con gomas las he dejado. No sé, me gustan lo suficiente como para que sigan por aquí.

Y tampoco me importa que me recuerden que se ha puesto de moda mi rincón favorito de Madrid o que soy el campeón mundial de ser incapaz de hacer cualquier cosa. Ninguna princesa se mereció que nadie se esforzara en darle los buenos días y ya no creo que suelte un “vale” después de oír una lista detallada de todos los defectos de alguien. Ni me llevaré de recuerdo el instrumento musical favorito de otro, ni conseguiré que llueva, ni me bastarán algo más de cien segundos para organizar la mejor cita de la historia.

Pero que está todo bien, pensaba que iba a ser peor. Sigo sin creer en banderas, pero ya no quedan espaldas por conquistar. A veces toca elegir entre la lava y los decibelios, y a mí me apetece jugar a buscar cosas en mi habitación como si fuera un detective.

En el fondo agradezco que se jodiera todo y que en realidad aún se siga tambaleando. Son peores los terremotos que pillan por sorpresa y ya sabes que yo estoy muy acostumbrado a temblar. Que ya sé que puede ser difícil, pero no me apetece planteármelo. Sigamos así, jugando a ser sonámbulos que no saben de lo que hablan y organizando viajes a medias a algún país soviético.

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