Archivo mensual: marzo 2014

Déjate ganar

Me acabo de enterar de que tengo que pasar la página de un libro que ni siquiera sabía que lo estaba leyendo. Sé que es típico lo de los libros y pasar página y todas esas cosas, podría haber hablado de que tengo que saltar en un charco sin darme cuenta de que estaba haciendo la danza de la lluvia. Yo que sé, muchas cosas, como arrancar la etiqueta de una cerveza que no te estabas bebiendo o lavar unos platos en los que no quisiste comer.

El caso es que tengo que pasar la página y empezar una novela que me da miedo que no me guste, o que me guste demasiado. Y no sé en quién pienso cuando digo esto. Supongo que alguna dirá que es una pena que no lo escriba por ella y otra dirá que es una pena que lo escriba tan tarde y otra que es una pena que lo escriba y no se lo susurre al oído. Qué más da.

Aunque no sepa por quién lo digo, sé que si tuviera que elegir, preferiría besarte de nuevo antes que volver a ver por primera vez mi película favorita. Me siguen dando miedo las despedidas y, por alguna extraña razón, se me pone cara de mala hostia cuando estoy a punto de ser feliz. No me lo explico, pero me sobra todo.

Hay días en los que quisiera no haber aprendido a leer nunca y días en los que me doy cuenta de que ya no me sé de memoria los colores con los que te pintas las uñas cada semana. Que parece ser que me gusta ponerme la zancadilla cuando voy a empezar a correr, pero estoy convencido de que no habrá quien me pare cuando me atreva a volar.

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Esto no es poesía o las musas siempre pierden a las cartas

Que no,

que escribir así

no es poesía.

Todo el mundo puede

separar frases,

pero escribir así

no lo hace mejor

ni tampoco

más bonito.

Todos podemos separar frases

incluso

podemos

separar

palabras.

Y no sería mejor

ni tampoco más bonito.

Puedes meter una buena frase

algo que solo entiendas tú

puedes poner:

te quería cuando soñabas feo encima de mi cama

y también puedes meter una palabrota.

Más o menos así:

te quería cuando soñabas feo encima de mi puta cama.

Repito,

encima de mi puta cama.

Pero eso

no es poesía.

También tienes que ponerle un título

uno que repita lo que ya has repetido antes

o uno que no tenga nada que ver

o los dos

para que se note que eres original.

Y cuando no sepas que más decir

tú sigue

sin sentido

el punto y aparte

es más cómodo

que el punto y seguido.

Y mete alguna metáfora que hable del cielo

o de la ciudad

o de la última cafetería en la que estuviste.

Habla de partir un croissant por la mitad

y busca en Google cómo se escribe “croissant”

porque tú no tenías

ni puta idea.

¿Ves? Queda bien una palabrota.

Pero tú sigue

y sigue.

Que te dé igual que no sepas por qué sigues

cuando no quieras continuar

pon una frase concluyente

una obviedad no tan obvia

o algo que ya has repetido.

Puedes decir

como yo

que esto no es poesía

y poner un

Fín.

Y seguirá sin ser poesía.

Cárgate el ritmo

méate en todas las generaciones de poetas de la historia.

Fóllatelos.

Fóllatelas.

Tú puedes.

Has descubierto que así te suena mejor

que los demás lo leen mejor

que así te escondes mejor.

Hazlo si quieres.

Pero de verdad

que es que por mucho que lo parezca

por mucho que alguien piense que le gusta

esto solo es una mierda

y, por supuesto,

sigue sin ser poesía.

4 comentarios

Archivado bajo Adoquines