El suelo de mi cocina

Tengo algo más de 8.100 seguidores en Twitter. La mayoría de gente que se mete aquí ya lo sabe, pero hay algunos que no y que espero que sigan sin saber cuál es mi cuenta porque me gusta mantener ese pequeño misterio. En fin, a lo que iba, 8.100 seguidores. Intento imaginarme lo que son 8.000 personas todas juntas y no soy capaz, pienso que en la sala de conciertos más importante de mi ciudad caben unas 500 y sigo sin poder hacer los cálculos. Son muchas personas, demasiadas quizás, y nunca estoy conforme.

A Twitter llegué porque necesitaba evadirme. Tenía una de esas penas que no matan, pero casi, y quería escribir sin que nadie me conociera. Empecé de cero y cuando digo de cero es sin decírselo a nadie, sin que me siguiera un amigo y me ayudara a conseguir seguidores. Nada. Tarde unos 1.000 tuits en llegar a los 100 seguidores. Estoy convencido que las mejores cosas que he escrito están perdidas por esa red sin ninguna interacción. Y me daba igual. Era escribir por escribir.

Luego llegaron las interacciones y los seguidores y a la gente parecía que le gustaba lo que escribía, y todo se empezó a ir un poco de las manos. Que no reniego de ello, que es la hostia que a la gente le guste lo que a mí me gusta hacer. Mi putada es que ahora he llegado a un punto en el que no me conformo con nada. Escribo una frase y veo que solo le gusta a, pongamos, treinta personas, y me parecen pocas. Me permito el puto lujo de que treinta personas me parezcan pocas, yo, que a lo largo de un día normal no cruzo palabra con más de cinco. Voy con toda mi cara y toda mi estupidez y pienso que vaya mierda, que eso que acabo de escribir no gusta.

Y ese miedo a no gustar es el que me está matando. Pero ya no. El otro día estuve mirando el Twitter de una chica que se inspiraba demasiado en cosas que había escrito otra gente, entre ellos yo, y me ofendí. Me molestó lo que hace una persona que ni me va ni me viene. Y eso ya sí que no. Vine a Twitter a evadirme de mis problemas, no a crearme más.

Así que ya está. Voy a dejar de hurgarme en heridas que ya no existen para poder escribir mejor del dolor. Voy a dejar de estar pendiente de putos números y no de unas cuantas letras. Que si quiero escribir sobre la mierda que hay en el suelo de mi cocina lo pienso hacer, y si quiero escribir veinte frases seguidas sobre lo que echo de menos a mi exnovia también lo pienso hacer. Y al que le guste bien y al que no, lo siento mucho.

No pienso volver a perder la esencia con la que llegué. No pienso volver a plantearme si debería escribir esto un viernes por la tarde porque los viernes por la tarde casi nadie está en el ordenador. Voy a escribir lo que quiera, en definitiva, voy a ser lo que quiera. Porque es el miedo a decepcionar el que me ha llevado a esto, a que cuando me digan que me quieren conocer me entre el miedo a que sepan cómo soy y se vayan corriendo, y a dejar de usar tan a menudo mi sentido del humor porque solía parecer un borde a gente que no me conocía.

En fin, que estas son mis explicaciones. Son mías para mí mismo. Que se lo agradezco a los 8.000 que están y que me alegro de que en su día les apeteciera leer más cosas de mí. Pero con los números nunca es suficiente, así que mejor nos refugiamos en las letras.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El suelo de mi cocina

  1. aebt

    Algo parecido me pasó con instagram, me animaron a crear la cuenta, empecé a poner las cosas que hago y me sirven para desconectar y quizás de alguna manera expresarme, sacar sentimientos varios que si no quedan encerrados en mi y que a la larga creo que no es bueno…
    Empecé a tener seguidores, a la gente le gustaba lo que hacia y llegó un momento que miraba el número de “me gusta” de cada foto.. Y también plantearme qué colgar y qué no porque no iba a gustar… Esa no era la idea inicial, realmente no había idea inicial..pero tras darme cuenta del camino que iba tomando, he decidido que se acabó estar pendiente de numeritos, seguiré poniendo mis fotos, cada una con su significado para mi, guste o no guste.
    Al final siempre acabamos buscando la aceptación o el reconocimiento de otros cuando nos lo tenemos que dar nosotros mismos y nadie más.
    Perdón que me he alargado… Una cosa sólo.. Que unos números no cambien quien eres
    Un beso

  2. Gina.

    Y TE PARECERÁ BONITO ASUSTARME DE TAL MANERA. PENSABA QUE IBAS A DEJAR DE ESCRIBIR… YA ESTABA LLAMANDO A LA POLICÍA, A LOS BOMBEROS, A MÉDICOS, PSICÓLOGOS, PSIQUIATRAS, BRUJAS, VIDENTES, MÉDIUMS, ESPÍAS, DETECTIVES, OBAMA…
    IBA A LLAMAR A TODO EL MUNDO PARA QUE HICIERAN LO QUE SE LES OCURRIERA PARA IMPEDIRTE DEJAR DE ESCRIBIR. FÍJATE, ESTOY DISPUESTA A GASTAR MI DINERO EN LLAMADAS INTERNACIONALES Y TODO, Y ESO QUE SOY CATALANA… Topicazo… Me encantan los tópicos. Y me saca de quicio la gente que se los toma en serio.
    ESCRIBO EN MAYÚSCULA PORQUE AÚN ME ESTOY RECUPERANDO DE LA TAQUICARDIA QUE SE HA ASENTADO EN MI CORAZÓN.

    Vale, ya… Supongo que Twitter al final es eso… Números. ¡¡Fíjate que ya te limitan un número de caracteres!! En fin, personas rebajadas a números. Numersificación, lo llamaría yo. Y no te dejará de importar, no te engañes. Pero ¡siempre puedes intentar engañarte! Aunque no cuentes los engaños, escríbelos. No es por ser pelota, que lo soy, pero en realidad da igual sobre lo que escribas, a mí AL MENOS me gustará, estoy segurísima.
    Supongo que los seguidores dan igual. El número, me refiero, claro. Podría decirte que la calidad importa más que la cantidad, pero me parece una estupidez. Estas citas tan optimistas y chachi-guays me sacan de quicio, me hacen sentir que las escribió alguien que pensaba que somos idiotas. Y me cabrea, porque no lo soy. O no siempre. En fin, mi ego no puede evitar escribir…
    Podría estar tooooodo lo que queda de día y parte de la eternidad escribiendo qué me saca de quicio, pero este no es el blog. Por lo tanto, sólo te diré que todo lo de arriba es palabrería, que no me hagas caso y que lo olvides YA. ¿Lo has olvidado? Bien. Escribe y cuenta. Pero cuenta tus cosas, no las personas a las que gustas, eso no sirve de nada. Hay muchas personas en el mundo, algunas más encima de la tierra que otras, y a estas últimas no les podrás gustar, así que JAMÁS gustarás a todas las personas del mundo.
    Tampoco cuentes las líneas de esto, se me ha ido de las manos también…

    PD: Gina no es mi nombre real, así que si alguna Gina te sigue: QUE NO SE LLEVE EL MÉRITO DE LA PALABRERÍA GRATUITA QUE TE ACABO DE OFRECER.

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