Tus besos, mi verdad y ningún atrevimiento

Sabía que era así y no quería que fuese así. Dijiste que era el último y yo aún sigo esperando al primero. Que no me importa, que sé que te da miedo lo que más te gusta y que me gusta ver cómo se te oxida la armadura.

Claro que es por ti, claro que los autobuses nocturnos siempre llegan muy pronto y claro que cuando espero a que vengas siempre me parece demasiado tarde. Pero vamos, que la funda de mi edredón sigue oliendo bien. Prefiero el calor de unas sábanas que me gusta como huelen.

Que eso, que me da pena. Quiero que ganemos juntos y que veamos todos y cada uno de los putos lagos que hay en Canadá. Lo que pasa es que tus no puedo ganan a mis sí quiero y, al final, me paso el día imaginando en qué pensarás cuando piensas en mí.

Y no tengo la intención de hacerles caso cuando me dicen que te olvide. Solo quiero decirles que he encontrado a mi jodidamente complicada y que sí, que su espalda había empezado a ser mi único país. El país más bonito del mundo. Ya ves, yo, que no creo en banderas, me encantaría poder nacionalizarme en tu espalda.

Qué mal llevo esto de perder la guerra y qué aburrida me resulta la paz. No te olvides de que tenemos tres cosas pendientes, de que aún no he aprendido todas las letras del abecedario y de que aún te quedan unos cuantos paraguas por tirar. Que eso, que te quiero mucho.

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6 comentarios

Archivado bajo Ceniceros

6 Respuestas a “Tus besos, mi verdad y ningún atrevimiento

  1. Gina.

    Cada texto tuyo es un beso directamente en el corazón y una caricia en la espalda.

  2. Anónimo

    Cada vez es mejor

  3. Anónima

    No te conozco, sólo sé que he leído todo lo que has escrito en una hora (he descubierto tu blog porque te sigo en twitter) y me has hecho reflexionar.
    Desde el desconocimiento de los porqués de la historia, no sé si de verdad merece la pena hundirse en el barro por culpa de alguien que ya lleva mucho tiempo andando sobre el asfalto…
    A veces las personas se largan dejándote con la culpa, el dolor y miles de preguntas en la cabeza que muchas veces no obtienen respuesta. Te diré que muchas veces la culpa no es sólo de uno, sino de dos.
    No te recomendaría que forzaras a que encajaran dos piezas del puzzle que no pueden encajar.
    Deja que tu orgullo y tu amor propio superen al dolor y no te castigues, ¿por qué vivir bajo la sombra de alguien? Así nunca te dará el sol.
    Puede sonar a tópico o a peli rancia de sábado por la tarde, pero ten por seguro que algún día conocerás a alguien que te rompa los esquemas y te haga volver a creer en esas cosas que dabas por perdidas.
    Una seguidora anónima 😉

  4. Mi nueva palabra favorita… fascinante, me fascina cada uno de tus posts.

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