Me callo porque no puedo hablar, no porque me guste el silencio

No me pinta grandes cuadros, ni salgo en sus mejores fotos. No me reserva sus películas favoritas. Tampoco busca los restaurantes más famosos para poder cenar conmigo. Lo tengo asumido. Podríamos ser los mejores, pero no lo somos. Yo no me atrevo a tirar los dados y ella está jugando a las cartas.

Por eso no puedo decir cómo se soluciona cualquier problema, ni puedo decir cuál es la parte que más me jode de una despedida.

Qué más da. Lo bueno de descubrir que hay alguien que te puede hacer sentir demasiado bien, es que al menos eres capaz de sentirte demasiado bien. Y eso no es fácil de conseguir. Yo se lo diría, pero no puedo. Igual que podría visitar todas las ciudades del mundo y ella seguiría siendo mi rincón favorito de todas ellas.

A lo que voy es que no me gusta alejar a esas pocas personas que hacen que mi vida sea la hostia. Que si no lo puedo tocar, al menos prefiero tenerlo muy cerca. Y que joder, qué bien huelen mis cosas cuando mis cosas huelen a ti.

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