Puede que lo necesites

Me he dado cuenta de que hay días en los que he conseguido no pensar en ti, pero aún no he podido pasar ni un día en el que no me de pena que no estés. Claro, yo pensaba que con despedirme ya iba a valer, pero no vale. Las ganas de que alguien se quede no desaparecen por decirle que se marche.

Pues eso, que esta es otra de esas promesas que me hice y que he vuelto a romper. Para eso están ¿no? Podría dejar de contradecirme, pero me estaría mintiendo.

O mejor aún, podría intentar abrir la puerta a alguien que no ha llamado al timbre. De hecho creo que ha olvidado la calle y la puerta y el sonido del timbre. A veces no se necesita saber quién hay detrás para estar seguro de que merece la puerta abrir una cerradura.

En el fondo me das envidia. Ya ves. Que algunos dicen que les gustaría escribir como yo, y a mí me gustaría no escribir como cuando no podía porque tú estabas por aquí.

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